La trayectoria de Jesús en el mundo puede definirse como una vida de servicio y entrega a los demás. El trató por todas las formas de satisfacer las necesidades de las personas.
Cuando 5,000 personas necesitaban comer, El las alimentó, cuando una persona carecía de la vista, Jesús la sanaba. Así existen cientos de ejemplos que colocan a Jesús como un ente de acción social, mejorando la calidad de vida de las personas.
El no descuidaba su misión de anunciar las buenas nuevas, tampoco ignoraba las necesidades de quienes le predicaba. El hizo suya una gran verdad digna de imitar: “Cristianismo sin acción social, solo es palabrerías“.
